El presente ensayo se
referirá a uno de los diálogos más destacados y alabados escritos por Platón, y
con justa razón me parece que debe recibir halagos, pues la coherencia de las
conversaciones y la claridad y majestuosidad con que estas se desarrollan, le
dan la característica de ser una obra muy agradable en el ejercicio de la
lectura y de lograr con ello involucrar al lector de tal forma, que puede
despertar en él múltiples sensaciones, es decir, que el lector puede sentirse
tan involucrado por los discursos allí pronunciados, hasta el punto de sentir
vergüenza, desacuerdo, inconformismo o adhesión a algunas de las definiciones
sobre el amor, que nos presenta el autor en “el Banquete”.
El Banquete está
conformado por una serie de diálogos que transcurren entre hombres cultos de Grecia
y durante la época anterior a la conocida como era cristiana, cuyo tema central
es el amor; en donde el filosofo consigue expresar dicho sentimiento en todas
sus formas posibles, elevándolo a la condición de Dios inicialmente con el
discurso de Fedro, quien será el personaje sobre el que basaré mi ensayo y diezmándole luego esa condición con el
discurso de Sócrates.
El Banquete es una
obra que ha trascendido y perdurado a través de los siglos, pasando de
generación en generación, obteniendo junto con otros textos del mismo autor,
influir en los sistemas y en la forma de pensar de los tiempos modernos; por
ello para iniciar me gustaría hacer una reflexión sobre la introducción de la
obra en cuestión. Es de saber que Platón
empieza narrando el momento en que Aristodemo[1] se
encuentra con Sócrates y es convidado por este al banquete que ofrecerá Agatón
en su casa con motivo de celebrar una de sus victorias. Con esto nos damos
cuenta que no estaba programado que Aristodemo asistiera a la reunión, pero por
simple casualidad o más bien por cosas del destino, llegó y ahí estuvo. A pesar
de que Aristodemo no tiene un papel muy participativo durante el transcurso de
las intervenciones realizadas por los asistentes, si juega un papel fundamental
en la obra, al ser él, quien después de un largo tiempo de haber transcurrido
el evento, cuenta y da a conocer la historia a algunos otros y entre ellos a
Apolodoro, quien a su vez, dice Platón, es el que narra los hechos a algunos
amigos citando las palabras de Aristodemo, dando a conocer así, los
acontecimientos más importantes del banquete. Así fue pues la manera por la
cual se transmite el mensaje de cada discurso.
Me parece entonces que
con esta introducción, Platón hace evidente la importancia de la tradición oral
como método conductor del conocimiento, exhortando y motivando a ejercer dicha
práctica, probablemente con una intención aun más profunda, que era
inmortalizar su obra.
¡Ea!, empecemos pues
el desarrolle del ensayo sobre el amor de acuerdo al discurso pronunciado por
Fedro. Este da comienzo a su ponencia diciendo que el amor (Heros) era el dios
más antiguo y admirado entre los dioses y los hombres, (Platón, p.36) argumentando
las razones de su afirmación citando un pasaje de Parménides, quien dijo: “fue
el amor el primero que concibió de todos los dioses”, esto se puede interpretar
como que fue el amor quien dio origen a
la vida y dicha afirmación cobra mucha valides si la miramos desde el punto de
vista relacionado con la sexualidad, en el cual la frase, “hacer el amor”,
interpretada claro está y practicada de la manera más objetivamente posible y
en la más pura de sus formas, puede alcanzar como consecuencia, la concepción de
la vida, con base en eso, la razón de Fedro y la afirmación de Parménides para
referirse al amor como ente originario se nos presenta demasiado coherente,
además como lo he mencionado ya, el amor se puede presentar de muchas formas y
una de ellas es en la unión de dos cuerpos o el contacto entre ellos como en el
caso de la polinización, dicha unión obviamente debe ser entre sexos opuestos,
a saber, macho y hembra que es la única forma como se puede generar la vida.
Fedro continua con su análisis
añadiendo que el amor es principio de los mayores bienes, ya que ni el dinero,
ni los parientes ni los honores ni ninguna otra cosa puede proporcionar mayor
felicidad como lo hace el amor, (Platón, p.37) aquí se aprecia claramente que
Fedro se refiere al amor humano y tiene razón en su afirmación, ¿pues qué hay
más placentero que amar y sentirse amado?, ¿acaso existe algo mejor que estar
al lado de la persona que se ama y pasar con ella el tiempo sin medirlo?,
aparte de lo anterior, es de saber como dice Fedro que el amor es inspirador
para el hombre los más nobles sentimientos y que este recubre al amante de una
cierta valentía, que sobrepasa los límites de la propia fuerza que pueda llegar
a posee el individuo, pondré un ejemplo para ser más explicito: Si el (o la)
amante se encuentra con su amada (o) en una situación de peligro, este es capaz
de arriesgar hasta la propia vida con tal de proteger a su ser amada, no solo
con la intención de protegerla, sino también con la intención de demostrar su
valor y mantener su honra. Pero no es igual dicha valentía que se adquiere,
cuando el sentimiento que la motiva es de frustración, es decir, cuando el
origen de ella proviene a causa del abandono o de la pérdida del ser amado, ye
que sentirse correspondido y en compañía de la otra persona, genera una
reacción diferente en el ser. Si esa valentía la produce el desprecio de la
persona amada, lo que se herirá será el orgullo y al ser esta la fuerza
motivadora, es posible que no sea igual el virtuosismo de la acción realizada,
pues lo virtuoso se refiere a lo bello.
Más adelante, en el
discurso Fedro hace mención sobre que el amado es en todo caso un poco más
divino que el amante. (Platón, p.40) En este punto yo relacioné esa afirmación
de la siguiente forma: Obviamente el amante es el que está enamorado y al gozar
de esa condición sus ojos no verán a nadie más hermosa que a la amada o
viceversa, así mismo sentirá este o esta, que también los demás, ven en igual
grado de belleza lo que sus ojos perciben, pero viéndolo desde otro punto de
vista este podría referirse al hecho de que, como el amado no está en igual
condición de enamoramiento, podría buscar entonces la admiración de terceros.
No obstante, al no estar igual de enamorado el amado que el amante, añade
Fedro, si el primero comete un acto sublime por el segundo, demostrando de esta
forma su afecto, será mayormente recompensado por los dioses y supongo que
Fedro se refiere a que el sacrificio que debe hacer el amado para ello, es aún
mayor. Fedro termina su discurso
diciendo que el amor es el medio más eficaz para conseguir virtud y felicidad.
[1]
Personaje del Banquete y amigo de Sócrates, que no fue invitado al banquete
directamente por el anfitrión.
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por comentar, opinar o preguntar.