“Heráclito el oscuro”:
Al escuchar este sobrenombre es fácil imaginar, que el complemento oscuro
para Heráclito, le fue dado por algunas determinadas características
que él debía poseer, como por ejemplo, que era un personaje con un pensamiento
existencialista, negativo y hasta pesimista, que todo para él era desastre,
caos y que su filosofía tiende a la decadencia, o por lo menos a mí, es a esos
conceptos a los que me remonta la
palabra oscuro “cuando se le asigna como predicado a un sujeto”.
Para conocer la
filosofía de Heráclito lo único que ha llagado hasta nuestros días son sus
aforismos y entiéndase por estos una sentencia
breve y doctrinal que se propone como regla en alguna
ciencia o arte, razón
por la cual, a mi parecer, no se les debe llamar fragmentos, ya que estos son trozos
de una obra literaria o musical, es decir, una parte conservada de un libro o un
escrito; los aforismos de
Heráclito no hacen parte de una obra intelectual completa, sino que cada uno es
por sí mismo e independiente de los otros. Dichos aforismos, al leerlos detenidamente
pueden cambiar la perspectiva respecto a lo oscuro del sujeto en cuestión, pues
en ellos podemos apreciar a un Heráclito preocupado por las buenas costumbres,
creyente de las divinidades y que intenta adoctrinar a los que por caminos de
maldad y paradójicamente por caminos oscuros pretenden andar, como lo demuestran
los siguientes aforismos:
- “Conviene pues que
el hombre refinado no sea sucio ni mugriento, ni encuentre sus delicias en el
cieno, pues los cerdos gozan con el cieno más que con el agua.”
Este aforismo nos
habla sobre las buenas costumbres que debe tener el hombre y al mismo tiempo
corrobora lo que se dice del filósofo en cuanto al desprecio que sentía por la
gente del común y a las masas, posiblemente por ser este descendiente de una
familia aristocrática y por ser parte de la nobleza.
- En los siguientes
aforismos, notamos que Heráclito condena lo impío, exhortando al abandono de
prácticas adivinatorias, los cultos a Baco y refiriéndose de modo despectivo
sobre los bacanales.
“(¿Para quienes
profetiza Heráclito de Éfeso?) Para los que participan en las procesiones
nocturnas, los magos, los sacerdotes y las sacerdotisas de Baco, los iniciados
en los misterios, (a estos los amenaza con lo que les espera después de la
muerte, a estos profetiza el fuego:) “pues los misterios creídos entre los
hombres comienzan en lo más impío.””
“Si no fuera en honor
a Diónysos que hacen la procesión y cantan el himno fálico, obrarían de la
manera más desvergonzada; (sin embargo) son el mismo (dios) Hades y Diónysos,
en honor del cual deliran y hacen bacanales.”
- Heráclito
consideraba a la gente del común falta de entendimiento, quizá por ello,
escribió aforismos como el siguiente:
“Diferente es, pues,
el placer del caballo y del perro y del hombre, que los asnos elegirían las
barreduras antes que el oro; pues para los asnos el alimento es más agradable
que el oro.”
En donde se puede
apreciar que compara a los insensatos con los asnos y si hacemos una analogía,
el oro puede ser como el conocimiento.
Bien, continuemos entonces
pensando la pregunta que suscita este ensayo: ¿Heráclito el oscuro o de lo
oscuro? En primer lugar analicemos que si decimos Heráclito de lo oscuro,
estaríamos corroborando que él, le pertenece a algo o a alguien y que es a esto
a lo que le rinde reflexión, que todo su pensamiento se enfocaría en conducir a
la humanidad hacia la oscuridad y entiéndase oscuridad en este caso como lo
tenebroso, en donde no se halla luz ni verdad reconfortante y tranquilizante
que pueda dirigir la mente del hombre hacia la satisfacción de sentirse bien
consigo mismo, sino una verdad llena de temor y falso conocimiento; es cierto
que para que haya luz debe haber oscuridad, quizá para Heráclito, estos dos
conceptos puedan ser lo mismo, ya que para él, las cosas pueden ser y no ser al
mismo tiempo; (“Maestro de los más es Hesíodo: creen que tenía la más grande
sabiduría, éste que ni siquiera conocía el día y la noche; pues son una sola
cosa”). Sin embargo, el concepto de oscuridad, viéndolo desde otro punto de
vista, es simplemente un estado de la persona, en el sentido de que se
desconocen muchas cosas, desde esta perspectiva, posiblemente dicho estado, sea
permanente en cada uno de nosotros y con base en eso la meta debe ser alcanzar
la luz. Parece desalentador el hecho de pensar, que de acuerdo a lo que dije
anteriormente alcanzar ese último estado es imposible o tal vez sea solamente
transitorio y dura hasta que el sujeto hace conciencia del conocimiento más allá
del que acabó de adquirir. Por otro lado al decir Heráclito el oscuro, que es
como realmente se le conoce, no estamos haciendo alusión a la pertenencia de
una secta o culto secreto y si podemos asignar un calificativo individualista,
es decir, que se refiere solo a él, como persona independiente, responsable y
artífice de sus propios pensamientos. El método de Heráclito para ensañar era
el aforismo y son 139 los aforismos hechos por el filósofo que llegaron a
nuestros días, de los cuales sobre unos 30 se duda de su autoría. Estos fueron
escritos de manera metafórica, como consecuencia algo confusa y no es posible
darles una sola interpretación universal, es quizá esta la razón de mayor
importancia para explicarnos el porqué se le conoce a Heráclito como el oscuro. Es pues con este método que el filósofo pretendía
enseñar a las personas y hacerlas ver que había un tránsito constante entre la
oscuridad a la luz, transito que nunca se repetís, pero siempre volvía al mismo
estado de oscuridad.
A modo de conclusión
quiero citar a continuación tres aforismos, que para mí, son de suma
importancia en el pensamiento de Heráclito y que sustentan mi tesis sobre las
buenas intenciones de éste hacia la humanidad.
- “Se purifican
limpiándose con otra sangre, como si alguien, después de haber entrado en el
lodo, tratase de limpiarse con (otro) lodo.”
En el aforismo
anterior es posible que Heráclito, se esté refiriendo a los sacrificios que se
ofrecían a los Dioses, con la intensión de limpiar las culpas y agradarles.
- “si la felicidad
estuviera en los deleites del cuerpo, llamaríamos felices a los bueyes cuando
encuentran legumbres para comer.”
Claramente podemos
observar que para Heráclito la felicidad está más allá de lo que se puede
percibir con los sentidos y que consiste en descubrir lo que hay oculto a
ellos.
“Pues, acaso podrá
ocultarse uno de la luz sensible; pero de la inteligible es imposible o, según
dice Heráclito, ¿Cómo podría uno ocultarse de lo que nunca tiene ocaso?”
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