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EDIPO REY ¿Cuál fue su verdadero heroísmo?


EDIPO REY
¿Cuál fue su verdadero heroísmo?


El oráculo de Delfos auguró a Layo quien era el Padre de Edipo y a su vez el rey de Tebas, que su propio hijo al crecer lo mataría y se casaría con su mujer; Layo para evitar tal destino, ordena a un súbdito matar al bebé, pero este sintiendo lastima por él, decide entregárselo a un campesino, quien más adelante se lo entregaría a los reyes de la ciudad de Corinto, estos le dieron el nombre de Edipo y lo criaron. Cuando Edipo era ya un joven, debido a algunos comentarios de sus amigos, sospechó que los que lo criaron no eran sus verdaderos progenitores, entonces para salir de dudas visitó al oráculo quien le habló sobre el augurio mencionado anteriormente; como Edipo no pudo confirmar la veracidad de sus sospechas y habladurías, huyó horrorizado de Corinto con la intención de escapar a tan oscuro porvenir. En el camino se encuentra con Layo y se genera una discusión sobre quien debía pasar primero. Dicha discusión desencadena una tragedia cuando el rey de Tebas es asesinado junto a sus escoltas por su propio hijo, sin que ninguno supiera el parentesco que tenían. Edipo continúa su camino y luego tras vencer a la esfinge resolviendo un acertijo que ella la plantea, libera a la ciudad de Tebas de ese monstruo que mantenía aterrorizada a la gente con sus adivinanzas; como recompensa es proclamado rey de dicha ciudad y se casa con Yocasta, la viuda de Layo quien al mismo tiempo era su verdadera madre. La historia no termina aquí, sino que luego de un largo tiempo en el que transcurrieron una serie de acontecimientos, entre los que Edipo fue feliz junto a su esposa, con la que tuvo cuatro hijos, mientras gobernaba Tebas, se supo la verdad. Hasta ahí llegó la felicidad, Yocasta se quitó la vida y Edipo los ojos, se desencadenó entonces el dolor, que cual caballo desbocado no abandonaría a Edipo, convirtiéndose para él, en una compañía permanente.  

Sófocles hace una adaptación para el teatro sobre esta historia, convirtiéndola así, en una de las más famosas de la tragedia griega. En ella el autor logra que se alcancen momentos de máxima tensión, en los que hace uso de la ironía trágica y nos hace pensar que el protagonista acaba por reconocerse a sí mismo, por saber quién es en realidad, que conoce su origen y las consecuencias de sus actos, sin que así sea. Con majestuosidad hace estremecer al lector, hasta el punto de este compadecer a Edipo e inclusive a identificarse con él, en el sentido del dolor que puede llegar a causar la existencia, y es que la existencia es dolorosa desde el propio nacimiento, pues el primer sonido que se produce en tan sublime momento es el llanto, que en la gran mayoría de los casos acompaña al sufrimiento; lo que en este caso marca la diferencia es la sensibilidad de cada individuo y como este asume los momentos difíciles de la vida, logrando de acuerdo a la reacción aumentar o disminuir las sensaciones dolorosas o de frustración. No obstante, el sufrimiento de Edipo, (como pudimos ver) estaba marcado por el destino; el oráculo lo predijo y fueron las predicciones de este las que originaron la tragedia, sin el oráculo, yo creo y me atrevo a decirlo, ninguna desgracia tan antimoral habría ocurrido y digo antimoral, porque como ser vivo no estaba exento de otro tipo de padecimientos. Pero quiero ampliar un poco más sobre esta idea mencionando lo siguiente desde un punto de vista externo de la tragedia. 

Para la religión Cristiana (que es la que mayormente conozco por ser la religión predominante de occidente) e inclusive para algunos países del mundo, consultar los adivinadores y realizar actos de brujería o creer en ellos se prohíbe adoctrinando con textos que exhorten a las personas a no hacer uso de estas prácticas. Esto tal vez vasado, entre otras cosas, a que se ha dicho que querer conocer el futuro acarrea desgracia o dicho de otra forma atrae la mala suerte, pues el instinto humano de querer modificar lo que puede ser perjudicial para sí mismo, logra afectar el curso natural de las cosas. No obstante, se debe tener en cuenta que en la época en que se desarrolla la historia de Edipo, era muy común consultar al oráculo y podría decirse que especialmente en Grecia, de donde Edipo era oriundo esta práctica era casi sagrada, a tal punto que algunos griegos no acostumbraban tomar decisiones sin antes consultar al oráculo, que puede ser algo análogo a las prácticas adivinatorias.  

Mi intención con esta reflexión no es discutir sobre lo que hubiera ocurrido o dejado de ocurrir, mejo dicho, que si independientemente de que en Edipo se consultara el oráculo o no, los hechos hubieran podido tener alguna variación y que si debido a eso, el desenlace seria igual o diferente, pues me parece que ya bastante se ha polemizado sobre si el destino puede ser algo marcado para cada individuo y no es mi intensión entrar en esa disputa. Más bien lo que busco es hacer ver la importancia del oráculo como ente originario de la tragedia y de la fuerza que este puede tener como ente poderoso, quien una vez, ha pronosticado sus designios, con ardides, hará todo lo posible para que estos se lleven a cabo sin posibilidades de modificación y con la doble intención de no perder su poder y credibilidad. Expondré un ejemplo citando de la obra, el momento en el que Edipo, ya en la adolescencia, consulta al oráculo con la intención de conocer su verdadera procedencia, a lo que acontece que el oráculo, en lugar de darle la respuesta que el joven  buscaba, solo logra confundirlo más con la inalterable verdad, como consecuencia el príncipe trata de evadir sus vaticinios, huye aterrorizado de la ciudad y lo único que obtiene es el efecto contrario de su deseo. Es como si el hecho de querer conocer lo que acontecerá fuera una maldición más que una manera de prevenir los futuros acontecimientos. Hasta acá, me parece que nace y se hace necesaria una pregunta: ¿realmente pudo haber sido el oráculo, quien dio origen y empujó toda la desgracia hacia Edipo? pregunta que queda abierta y sin otra opción que para la reflexión de cada lector.

No obstante, lo anteriormente dicho no le quita a la tragedia el sufrimiento que tuvieron que padecer los personajes y en especial nuestro protagonista y si hay algo que podemos saber con  toda certeza, es que ya se habían dado los hechos, que ya todo había pasado y no había vuelta atrás, lo único que se podía hacer era afrontar las cosas con valentía, darles la cara y seguir adelante. Entonces quizá fue Edipo un hombre demasiado sensible y débil, le faltó fortaleza para soportar los hechos y es posible que hubiera podido evitar tanto dolor si no le hubiera dado tanta importancia a lo ocurrido y hubiera encontrado otra solución, aquí nace entonces una segunda pregunta, ¿Edipo sufrió porque quiso?, la respuesta más sensata a esta pregunta es que no, claro está, si tenemos en cuenta que en una persona psicológicamente estable, hay un sentimiento innato que busca evitar las circunstancias que impliquen sufrir y además siempre tiende a encontrar la satisfacción en lo que le produce felicidad.  Edipo no es ajeno a dicha condición, solamente lo que paso, es que la situación se le salió de las manos, esa situación fue causada por factores ajenos a su propia voluntad, lo que lo exime de haberla deseado. Lo que sí hizo fue agudizar el daño con sus reacciones, por ejemplo, al sacarse los ojos con los broches del vestido de su esposa o mejor dicho de su mamá, quien yacía tendida en el piso y con una soga amarrada al cuello, lo único que hiso fue agrandar la tragedia que ya sufría al cometer un acto de consecuencias irreversibles, pues la tragedia, más que caracterizarse por la muerte, se caracteriza por las acciones que por ningún medio pueden reivindicarse.  

Que si realmente le dio mucha trascendencia al los hechos, es posible; recordemos el consejo que le da Yocasta a Edipo, ella le dice “Lo mejor es vivir sin preocuparse, cada uno como pueda. ¿Además porque angustiarte por bodas con la madre? ¡Muchos las tienen, en sueños se unen maritalmente con sus madres! Pasa mejor la vida quien de estas necedades hace burla”, (Sófocles Pg.161)  Concejo al que su esposo o mejor su hijo, hace caso omiso, pues continua indagando y como dice el famoso adagio popular, “La curiosidad mató al gato”. Sí, fue la curiosidad otro factor determinante que contribuyó en la destrucción de este hombre poderoso y de buena casta, que queriendo saberlo todo escarbó y escarbó, hasta que cavó su propia tumba.

Es cierto que el hecho de que Edipo se haya sacado los ojos constituye una verdadera tragedia, en el sentido de la irreversibilidad de los hechos, pero lo que para algunos puede ser una tragedia, otros lo pueden ver con buenos ojos o en el caso de Edipo, ya que carecía de ellos, con otra perspectiva, pues para Edipo este acto fue la liberación, el final de su dolor, ya que después de esto, él ya nada tenía que perder, aparte de su propia vida, la que decidió conservar para purgar las practicas por las que se sentía culpable. Representaba la libertad, porque ya no tendría que ver más el desconsuelo y la angustia que a su alrededor se germinaba, pues como el mismo lo dijo “¿Por qué habría yo de ver, si para el que ve nada dulce había que ver pudiera? (Sófocles P. 146). Entonces a partir de ahora es posible que Edipo en lugar de perder la vista la hubiera recuperado, lo que se demuestra con la siguiente cita: “Ciego estaba yo entonces y no supe lo que hacía”. (Sófocles P. 149). Con su reacción Edipo no solo se liberó a sí mismo, sino también a la ciudad de Tebas de la terrible plaga que la asediaba y que según la predicción del oráculo, no desaparecería hasta que el asesino del rey Layo no pagara por su crimen; ahora bien, si le añadimos a dicha acción el hecho de que Edipo anteriormente había vencido a la Esfinge, obteniendo el mismo título de libertador, podríamos decir que son estos dos sucesos los que configuran la acción heroica de nuestro personaje. Pero existe un tercer suceso…

Para explicar este tercer momento del heroísmo en Edipo y a modo de conclusión, citaré a Milan Kundera, con quien intentaré dar respuesta a la pregunta que suscita este ensayo. Antes, debo advertir que no es una cita textual; Kundera en su libro “La insoportable levedad del ser”, dice algo así como: “Edipo cometió un crimen sin saber que lo hacía, (creyéndose inocente) luego cuando se dio cuenta de la verdad y siendo el mismo juez, decidió pagarlo… otros hombres cometiendo crímenes peores y contra la humanidad, cuando se dan cuenta del alcance de sus actos, alegan diciendo: -Lo siento yo no sabía que cometía un crimen, yo soy inocente, entonces continúan su vida como si nada hubiera pasado”. Esta para mí, fue la mayor valentía de Edipo, condenarse a sí mismo y con ello dejar para la posteridad una lección que recae sobre toda la humanidad. Después de esto solo nos queda por hacernos, una pregunta ¿Cómo puede haber personas perversas, tan inclinadas hacia la maldad y seguir viviendo como si nada, con el peso de una conciencia tan puerca? Y no queda más que decir, sino solo, que Edipo fue un inconsciente valiente.


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