¿La economía es útil para el hombre, o el hombre es útil para la economía?: Una propuesta para cambiar la sobrevaloración de lo material, por encima de la esencia de la vida.
Problema:
Debemos siempre procurar lo
bueno ¿Y qué es lo bueno? Lo que no es malo ¿Qué es lo malo? Lo que nos
perjudica o hace daño, lo que disminuye nuestro placer o nos hace infelices, ¿Y
qué es eso que nos perjudica, y nos hace infelices? Las necesidades de nuestros
placeres que no se pueden suplir.
Esta serie de interrogantes
parecen concluir en una respuesta satisfactoria, pero si analizamos su
postulado con mayor detenimiento, llegaremos a la conclusión de que sería una
gran mayoría de individuos los que se encuentran lejos de alcanzar dicha
felicidad, ya que muchos de esos llamados placeres, solo se distribuye en
pequeños sectores de la sociedad. Entonces deberíamos preguntarnos: ¿Será que el
hombre vive en un mundo que ha sido diseñado, no para la vida, sino para el
trabajo? O mejor aún: ¿Vivimos en un sistema diseñado a imagen y semejanza del
hombre, pero que excluye a la gran mayoría de los individuos, involucrando aquí
a los no humanos, de los placeres que generan la calidad de vida y beneficiando
solo a algunos pocos?
Justificación:
Hace algún tiempo, vi una
conferencia presentada por el economista chileno Manfred Max-Neef, en la que se
expresaba una idea, más o menos de la siguiente forma: “El mundo está en
crisis, somos conscientes de ello, pareciera que cada individuo lo supiera, la
pregunta es ¿Por qué no hacemos nada? Hacemos de cuenta que todo está en orden,
estamos desesperados con la contaminación, con la injusticia, la desigualdad;
estamos cansados de la barbarie y la codicia, pero seguimos llevando una vida
mediocre y de consumo, desperdiciamos tiempo en actividades improductivas que
en nada aportan al mejoramiento de la situación de miseria que se vive, nos quejamos
pero somos indiferentes a la problemática y lo único que miramos son nuestros
logros personales, se hace más importante llegar a nuestro trabajo que mirar a
nuestro alrededor y darnos cuenta que hay algo que podemos hacer para disminuir
tanto dolor”.
Quizá en muchas ocasiones no
podamos ver la crisis en la que el mundo se encuentra sumergido, esto, tal vez
debido a las múltiples distracciones de placer personal a las que podemos
acceder en nuestro diario vivir; el consumo tecnológico, las bebidas alcohólicas,
el afán de trabajar el mayor tiempo posible para acumular más dinero, entre
otras, pueden ser algunos de los factores que ciegan nuestra visión; lo cierto
es que si no podemos ver la crisis, si la podemos sentir, y como dice Manfred
Max-Neef, la desigualdad y la miseria en la que se encuentran sumergidas una
gran mayoría de la población mundial, nos causa una incomodidad que aunque solo
miremos de reojo, no nos permite ser felices. Y no digamos que dicha
infelicidad únicamente se debe a que hacemos parte de esa gran mayoría que en ocasiones
no cuenta con el dinero suficiente para costear su propia educación y desgasta
su salud y calidad de vida trabajando con el fin de ocupar una posición un poco
más privilegiada en la sociedad obteniendo un título universitario; o a aquella
que vive de la caridad de los pocos que pueden dar algo de lo que les sobra,
pues existen casos documentados de individuos adinerados cuya conciencia no los
deja en paz y al final de sus días terminan por dejar todos esos bienes terrenales
que han acumulado a aquellos que “supuestamente” más los necesitan; no, dicha
infelicidad involucra muchos otros factores.
¿Qué cada quién tiene que ver
como se las arregla para sobrevivir? ¿Para escalar en la gran pirámide invisible?
¿Qué somos solo una especie más de las muchas que hay en el planeta y que como
tal solo cada individuo debe luchar por su permanencia en él? Es cierto, pues, como
bien lo explica el reconocido Filosofo Baruch Spinoza, “Todos los seres vivos
tenemos Conatus”, esa habilidad innata de la materia para permanecer en su ser,
es decir, para existir y mejorar. Por esta razón cada ser actúa y utiliza los
medios que tiene a su alrededor para realizar dicha tarea. No obstante, Spinoza
nos dice que para permanecer, el individuo no puede actuar solo, por ello
necesita crear vínculos con las demás especies o con sus semejantes que le
ayuden a asegurar su existencia, y para asegurar su propia existencia, es
necesario que haga lo máximo que esté a su alcance para asegurar también la de
los demás, de lo contrario agotará sus posibilidades de relación y pondrá en
peligro su permanencia.
Tesis:
Analicemos la siguiente
ecuación: Utilitarismo + liberalismo = Capitalismo.
Es cierto que algunos teóricos del liberalismo vieron en el utilitarismo
ético una doctrina que podía servir de base al reclamo en favor de la libertad
individual y al funcionamiento de la cooperación basada en la división del
trabajo;[1] Sin embargo, en mi concepto personal, el utilitarismo es
mucho más peligroso para una sociedad, que el liberalismo. En ese orden de
ideas, puedo decir entonces, que la tesis
de este trabajo consistirá, en primer lugar, en exponer que si bien, se
puede hallar mucha similitud entre los principios ideológicos contenidos en estas
dos doctrinas o corrientes de pensamiento, la verdad es que distan en extremo,
de ser causa la primera de la segunda. No obstante, es innegable que para el
capitalismo, estos postulados ideológicos, han sido de mucha utilidad para su
posicionamiento como el más poderoso y principal sistema económico en el mundo,
pero como ya se ha mencionado en los primeros párrafos de este trabajo, somos
conscientes que este sistema, que promueve la libertad personal y la búsqueda
de la felicidad como único fin por encima de cualquier cosa, nos ha conducido a
una desigualdad abismal, no solo en el plano económico entre los seres de
nuestra misma especie, sino también en el plano ecológico con relación a otras
especies que también habitan el planeta. Esto hasta el punto de llegar la mente
humana a pensar que no es la economía lo que es útil para el hombre, sino el
hombre útil para la economía. Por ello y como segundo lugar, en el presente
trabajo, me propondré atacar las posturas liberalistas y por ende el sistema
capitalista, a partir de las tesis formuladas por Carl Marx, en sus obras: “El
capital”, “Trabajo asalariado y capital” y “El papel del trabajo en la
transformación del mono en hombre”. Este ultimo de F. Engels.[2]
[1] Julio Cesar de León Barbero. Utilitarismo y liberalismo. Amistad, unión y
ulterior divorcio. Archivo en PDF.
[2] C.
Marx. F Engels. Obras escogidas, tomos I, II y III. Ed. Progreso Moscú, 1973.
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