¿Qué es
filosofía? ¿Para qué la filosofía?
Más allá de la bonita definición de ser un amor al
saber, la filosofía se puede entender como la acción de pensar y razonar
correctamente (a la realización de dicha acción la llamaremos filosofar). Pero
¿Qué ocurre cuando un ser realiza este acto de filosofar? Pues se abre paso a
la creación y por ende al cambio, con base en lo anterior diremos entonces que
toda persona que piense será un filósofo, ojo, pero entiéndase pensar como la
acción de generar un cambio en el entorno que rodea al ser pensante y no como otra
cosa, pues pensar es crear y la creación, aun partiendo de lo existente, es darle
paso a lo que aún no existía; es encontrar respuestas a lo que aún no las tiene
y meditar sobre lo que no se conoce. Dicho cambio puede afectar de manera
positiva o negativa el entorno en donde se genera, para no entrar en
discusiones sobre qué es lo positivo y que es lo negativo, dejémoslo solamente
en que lo primero es lo que beneficia y lo segundo es lo que perjudica, hace
daño o descompone a un individuo o a un conjunto de individuos ya sea pequeño o
grande.
Como ya se ha dicho anteriormente, la filosofía es el
acto de pensar y el pensar es también crear; el que piensa es el filósofo, por
ende, es el filósofo el que crea. Entiéndase como filósofo, cualquier persona
que realiza el acto de pensar (filosofar) Como consecuencia a esta afirmación
se puede decir que los filósofos han sido los creadores del mundo actual, en el
sentido intelectual, pues es a partir del pensamiento que se han creado todas
las ciencias.
¿Y cómo se crearon las ciencias? De acuerdo a la
experiencia que obtenemos con cada acto realizado en la individualidad o en la
colectividad de cada ser vivo, hemos aprendido que toda acción desde la más
trivial de nuestra cotidianidad hasta la más compleja de nuestros más
ambiciosos proyectos se desarrolla mediante un proceso, o dicho de otra forma
nada se realiza de la nada. En ese orden de ideas, podemos entonces asegurar
que los hombres no se hicieron filósofos en un abrir y cerrar de ojos, es
decir, esto no fue un acto de magia, y aunque el primer hombre no poseía todo
el conocimiento que a lo largo de la historia se ha venido construyendo, si
poseía sentidos y entre este la cualidad de observar los fenómenos y fue a
partir de esta cualidad, que el hombre se preguntó por primera vez: ¿Qué es? ¿Para
qué sirve? ¿Cómo lo puedo usar? Fueron estas reflexiones las que dieron origen
a símbolos lingüísticos que partiendo de lo sencillo con el paso del tiempo se
fueron plasmando en la memoria, hasta generar complejos campos de conocimiento
que hoy llamamos ciencias.
En conclusión, decimos que la filosofía como creadora
de todas las ciencias, no es una de ellas, pues no puede ser creadora de sí
misma, sino que esta nace del propio entendimiento del ser, es decir, se va
creando a medida que se hace, ya que no se piensa y luego se crea, pues de este
modo no sería filosofía, porque como ya se dijo, la filosofía es pensar y
pensar es filosofía. Dicho de una manera metafórica, la filosofía es la madre
de todas las ciencias y no puede ser hija de sí misma.
¿Para qué la
filosofía?
Deducimos entonces, que el papel de la filosofía como
una buena madre es reprender a la ciencia para que se encamine hacia el
verdadero progreso colectivo, y es en este punto en donde la filosofía debe poner
todo su empeño para no quedar relegada como el conocimiento gestor que ha
abandonado a sus hijos al mundo sin ninguna guía, para ello deberá convocar
individuos que reflexionen sobre el conocimiento y sus fines, es decir,
filósofos que la mantengan actualizada para que la modernidad la siga viendo
como la gestora del conocimiento y no como a una abuela que debe estar en un hogar geriátrico para que no estorbe.
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